Melodías de recuerdos inundan mi mente, mientras los lamentos de mi alma pulsan cada vez mas fuerte en mi corazón. Me cuento a mi misma lo estúpida que he sido al perder una y otra vez sin aprender la lección de que el azar en las pruebas de vida no es la mejor opción; La vida se siente, se cuida o se pierde... Te perdí, perdí la vida y ahora soy una condenada al anhelo, al arrepentimiento y a arrastrarme bajo tus pies, siendo pisoteada una y otra vez por tu indiferencia, por tu olvido, por la herida que causé en ti con mi orgullo, por la poesía que maldije un día...
¡Condenada! Maldita infeliz mentirosa; Actuando disfrutar de otras caricias, mientras el asco a ti misma te supera y tu piel espera otro calor, tus labios buscan otros besos y tu cuerpo necesita de otras caricias... -El resto son solo golpes-.
Me he convertido en una masoquista, una sucia desgraciada y autocompasiva, castigandome segundo a segundo con el sueño de volver atrás y darme cuenta del error que cometería negando la locura desenfrenada por tu ser, por la pureza de tu alma, la calma de nuestras noches, la eternidad de nuestros sueños, la felicidad en el mundo que tu y yo creamos para amarnos... ¡Nuestro mundo! –Destruido-.
Pero aún no comprendo; Que sabiendo de tu olvido, con el dolor de no tener otra oportunidad, mi esperanza siga aquí, y a pesar de destruida, mi brazo no se dé a torcer a la resignación, que ninguna de las palabras plasmadas en este lugar digan todo lo que realmente duele amarte y no tenerte, que ninguna de estas palabras, dichas por mi angustia y expuestas por mi razón, me hayan convensido de que este es el fin, que mi eternidad será solo anhelarte a lo lejos, sentir el dolor de resguardarme en otros brazos, aparentado que soy feliz... sin ti.
0 comentarios:
Publicar un comentario