septiembre 02, 2009

Das Schweigen...


Una incomprendida, jamás conocida, espera con la paciencia que tiene el tiempo para entender el silencio de una mirada muda que grita con el fulgor de la tristeza una plegaria de auxilio: una caricia. – Ella aguarda sentada en la esquina de una oscura habitación desmoronada, algún modismo insinuante. -


Las teorías emergen, las dudas entre sí se estrellan, se adhieren con desquicio al golpear inquieto de sus dedos contra la mesa. – La observaba tratando de oír en sus movimientos incógnitos alguna palabra que revelara aquello que esperaba entender algún día. –

Pero su silencio iba más allá de su psicosis; escalaba su paciencia hasta la cumbre y descendía cruelmente a la perplejidad de su demencia. – Temía correr, temía forzar el espacio, desertar la manipulación de las circunstancias, modificar su espera; debía ser fuerte y resistir ante la manía querer controlarlo todo.-

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