con los ojos cerrados por un excitante sueño.
Me extiendo sobre tu cuerpo,
aventurandome por cada rincón, con mis cinco sentidos.
Me hago parte de tu piel,
sedienta de tus besos,
pierdo el aliento
y me sostengo de tus caderas alzadas a mis labios
y tu aroma decorando mi desesperación,
haciendo perfecto, al instante,
el suspiro ahogado de éxtasis contenido, a los oídos del pecado;
la lujuria enmancipada en los restos del enfrentamiento ardiente
de nuestros cuerpos, descansados el uno en el otro...!

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