Anoche, con la rabia de tus manos ausentes, me hice el amor,
en el anhelo de poseerte, por la ilusión,
que ante mi cuerpo deseoso,
te buscaba entre las frías sábanas de mi cama.
Te encontré sobre mí tendida,
y tan real te sentí respirar en mi cuello
que de verdad te escuché gemir,
sentí tus labios sobre mi boca
y con tu lengua mi razón se dejó ir
y de tu lengua la tentación se apoderó de mi.
Un suave escalofrío ardía en mis pechos
y se liberaba en mi vos, clamando por más,
mi respiración se agitaba cada vez
que tus manos se divertían con mi excitación,
siendo cada vez más dócil.
Mientras en mi mente te hacías parte de mi
y me acariciabas extasiada,
mi cuerpo desligado de la razón,
en un grito ahogado de placer culminaba.
Por ti, en tu ausencia,
por mis manos inconscientes,
colmadas de imaginación.
0 comentarios:
Publicar un comentario